Respuestas con tu contexto
Un asistente que responde sobre tu instalación, no sobre el manual genérico: tus versiones, tus procedimientos, tus nombres de servidor.
- Menos dependencia del especialista de turno
- Cada consulta resuelta queda documentada
Usamos inteligencia artificial para acortar el tiempo entre comprar una solución Quest y sacarle partido de verdad.
Nadie cobra por los meses que tarda un equipo en dominar una herramienta nueva. Pero ese tiempo se paga igual.
No vendemos un producto de IA. La usamos como herramienta dentro de nuestros servicios, para que tu equipo llegue antes al punto donde la solución le devuelve tiempo en vez de quitárselo.
Autonomía, no dependencia
Un asistente que responde sobre tu instalación, no sobre el manual genérico: tus versiones, tus procedimientos, tus nombres de servidor.
Rutas distintas para el DBA, el administrador y la mesa de ayuda, armadas sobre lo que cada uno realmente va a hacer.
Redacción y revisión de scripts, políticas y planes de trabajo. La IA acelera el borrador; un especialista lo valida antes de producción.
No. El fabricante sigue atendiendo defectos de producto y escalamientos de ingeniería. Nosotros resolvemos antes lo que no es un defecto: dudas de uso, configuración y procedimientos, que es la mayor parte del volumen.
El alcance se define y se firma antes de conectar nada: qué entra, qué queda excluido, quién consulta y por cuánto tiempo se guarda. No necesitamos tus datos productivos, sino la configuración y los procedimientos.
No. Propone; no ejecuta. Todo pasa por revisión de un especialista y por la aprobación de tu equipo. Esa separación no se negocia.
Sí. Trabajamos sobre documentación, configuración e inventario. No hace falta que tus soluciones Quest estén en la nube.
Antes de proponerte nada, revisamos qué tienes y cuánto se usa. De ahí sale el plan.